Las ofertas y la lista de espera, en piloto automático
El sorteo es una mañana; las ofertas y la lista de espera son la temporada entera. Es donde las hojas de cálculo se desmoronan — y donde Sorteo trabaja solo.
Una oferta — la mejor
Cada niño recibe una sola oferta: la escuela mejor clasificada que su número de lotería pueda conseguir. Nada de ofertas múltiples que bloquean cupos por semanas, ni familias decidiendo a ciegas entre opciones en cadena.
Plazos que se cuidan solos
Cada lotería define su ventana de aceptación. La familia ve su fecha límite en su zona horaria, recibe recordatorios cuando se acerca el vencimiento, y si el plazo expira, el cupo pasa al siguiente — automáticamente, sin que nadie persiga a nadie.
Los rechazos avanzan en cascada, al instante
Cuando una familia rechaza, la siguiente en el orden de lotería fijado recibe su oferta por correo en ese momento — no cuando alguien revisa la hoja el lunes. El orden quedó fijado el día del sorteo y se respeta a la letra.
Mejorar sin arriesgar lo que ya se tiene
Si más adelante se abre un cupo en una escuela que la familia clasificó más arriba, puede aceptarlo — sin soltar el cupo que ya tiene hasta confirmar el nuevo. Mejorar nunca es una apuesta.
La familia responde desde su correo
Aceptar o rechazar es un clic desde el correo de la oferta — sin cuenta, sin contraseña, en el idioma de la familia. Y cada paso queda en el registro de auditoría.